viernes, 6 de noviembre de 2015

Mi amor por Cuba es más que sus vulgares dictadores: ¿dónde están los anarco-wiros?




La visita de un presidente de una isla caribeña maniatada por tanta deshonra y tanta enfermedad carcelaria a la bella capital yucateca, Mérida, ha corroborado lo que siempre he dicho: a Yucatán, los malos y entreguistas yucatecos (intelectualidad oficiosa, sobre todo), la quieren vender al menor postor, al más conchudo y al más huevón: me refiero a aquella isla de la mazmorra sempiterna donde gobiernan las gerontocráticas hermanas castrantes y su nomenclatura antediluviana. Recientemente, en un Festival de la Cultura Maya oficial, se invitó a esa isla para presidir los saraos y los grandes fastos y las comelonas y beberronas infinitas (como infinita es la estupidez de las cacatúas del patio), se coronó a sus reinas de belleza anquilosada, se trajeron, con fondos públicos, a varios turistas revolucionarios, hubo una que otra jinetera danzando por ahí y moviendo su culonamen, y Mérida fue una especie de espantajo habanero. El lobby cubano y la mafia cubana que infecta Mérida y pretende la hegemonía y la difuminación de la alta cultura yucateca, se refociló de lo lindo.

Esta vez, la visita de estado de ese presidente caribeño con su homólogo mexicano, desembocó en el cuasi secuestro de Mérida: el centro de Mérida fue tomado por el Estado Mayor presidencial mexicano y por los guardias rojos de la petrificada revolución habanera, y nadie, ninguna especie vacuna de anarco-wiros del patio, protestó.
Hace unos años, largos ya, en el 2007, cuando llegó el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush para tratar, si mal no me acuerdo, sobre un Plan, el Plan Mérida, Mérida fue rehén del mismo Estado Mayor Presidencial y los elementos de seguridad estadounidenses, y varios anarco-wiros del  patio (o en caló nacional, anarco nacos), radicalmente insufribles y difíciles para decodificar sus consignas baratas de malos lectores -no del marxismo de la vulgata, sino del new age entremezclado con dislexia, de los tiempos postmodernos donde las ideologías se han descoyuntado- protestaron, tomaron los palacios de la plaza grande, hicieron hogueras, clamaron  y verraquearon a sus dioses antiguos, rompieron vallas metálicas, descalabraron a uno que otro inocente que pasaba por ahí rumbo a su casa, hicieron pintas y quisieron derramar su sangre y se enfrentaron a los ridículos toletes de la policía municipal. Esos anarco-wiros, acostumbrados a fumar churros en La Casa de Todos, a escuchar a sus maestros nacidos en el cuaternario, según ellos, mediante esas escenas de barbarie urbana, hacían su Sierra Maestra y plantaban cara al destino haciendo su “revolución”.  
Hoy, y tal vez porque han pasado 8 años y los anarco-wiros de 20 ya rondan la treintena, ninguno ha salido a las calles a gritar consignas de por qué a Mérida la tienen secuestrada. El periodista José Repetto, a pregunta expresa mía, acerca de si Mérida está secuestrada y si había un “anarquista” en las calles protestando por el secuestro de Mérida, me respondió: “No hay libertad de tránsito, la única diferencia con 2007 es que los seudo anarquistas idolatran a la dictadura cubana; ni a pie ni en vehículo, la Plaza está secuestrada por el Estado Mayor Presidencial”.
Cosas increíbles se han visto hoy en torno a la visita oficial del “presidente” cubano a Yucatán. Podemos decir que toda la oficialidad cultural yucateca está empinada, abierta en canal cual jinetera, a la hegemonía de la cultura oficial y carcelaria de esa isla. Desde las páginas del Por Esto! del cubano Renato Menéndez y su infumable Unicornio (se dice que el bebedor consuetudinario de ron, Raul Castro, irá a visitar al terrorista del pasquín), se harán apologías, ditirambos, escolios y bienaventuranzas por esta “histórica visita”. Las plumas manidas y bien cebadas ya se prestan a la escriturada.
Cuando @RaulCastroR estrechó la mano al presidente mexicano de la matanza de Tlataya, Ayotzinapa y Ostula, hizo honor a su hermano y a su pasado de buenas relaciones con la dictadura perfecta mexicana: ¿rompió relaciones Cuba cundo fue el 2 de octubre del 68, el jueves de Corpus Christi y las guerras sucias? ¡Nunca!
Y es que la “Revolución cubana”, o ese espantajo que se dice “Revolución Cubana de hoy, no es la misma de hace 50 años. Eso es una verdad de Perogrullo y una reverenda estupidez el creerla inamovible; y en el garlito, muchas personas de izquierda, buenas gentes pero ingenuas y desconocedoras de la historia reciente cubana, se han ido con la finta. Hay que conocer los procesos sociales y la historia de Cuba: hubo un momento en que las condiciones revolucionarias cubanas fueron un ejemplo para toda Latinoamérica, pero a partir de 1971 (el Caso Padilla como elemento axial), el giro soviético de Cuba hizo que la revolución se escorara por completo al marasmo de una revolución petrificada, petrificante. Hoy Cuba, esa dictadura tropical, es un espantajo y un fantasma de sí mismo, de lo que fue en su mejor momento.
Por el periódico me enteré hoy que una comilona y bebilona de la delegación cubana y mexicana, se hizo en la mítica quinta Molina-Montes, donde hace mucho tiempo la Casta Divina celebraba su “modernidad” y “progreso”. En la quinta Molina-Montes, bocadillos exóticos –chivitas de la ría yucateca, huevos de codorniz- y abundosos tragos (güisqui, tequila y vodka tropical, por eso del pasado siberiano cubano) se bebían al son de mariachi. Tiempos neo porfirianos suceden en Yucatán: en la madrugada, los rurales-federales limpiaron la plaza grande de pordioseros porque ahí iba a pasar la comitiva “revolucionaria” castrista, muy similar a lo que más de 100 años antes hiciera la Casta Divina cuando la visita de don Porfis, para limpiar a Mérida de indios malolientes. Ahora, el encuentro entre la delegación mexicana y cubana, se hará nada más y nada menos que en la Quinta Montes-Molina, quinta emblemática, pues pertenecía al líder de la Casta esclavista henequenera, Olegario Molina, y a su yerno, el español Avelino Montes. Nada es casual, los tiempos regresan, el petróleo se vende, la tierra se vende, las playas son de extranjeros y las conquistas laborales se pierden.
Este día, supe también que el Congreso del Estado de Yucatán, donde abundan las focas aplaudidoras, le entregará la medalla general Salvador Alvarado a Raúl Castro Ruz. Excremento para la memoria del sonorense el entregar una medalla con el nombre del libertador de los mayas de Yucatán, a un hombre que viene de una familia enamorada del pensamiento carcelario.
Y a pesar de que los anarco-wiros no hicieron su desmadre para pedir la liberación de la Plaza Grande, y a pesar de todo y de los tiempos neo porfirianos, hay que decir que nadie puede negar que Cuba es más que su gobierno dictatorial: Cuba son sus guajiros, sus mulatas de amplios caderámenes, su ron inmemorial, su tabaco profundo, su buena literatura disidente, su Habana Vieja, su malecón, su Varadero, sus damas de blanco, su Leonardo Padura y su Cabrera Infante, sin olvidarme de su Celia Cruz, su Compay Segundo y su exquisito son montuno.

 Me sale a mí el guajiro que tengo dentro,
chapeando el monte y cultivando el llanto,
Cuba, cuanto te amo, sí, sí, te amo.
Lo dice un yucateco enamorado de tu historia.
Mi amor por Cuba es más que sus vulgares dictadores
y más que la vulgaridad de los malos yucatecos.



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